Tue
Apr
18
2006
Atentos a la
oferta de trabajo. Por si acaso retiran o modifican la oferta, copypasteo (las negritas son mías):
Cargo vacante: Comercial
Categoría: Comercial - Ventas
Departamento: DIRECCIÓN GENERAL
Número de Puestos Vacantes: 1
Descripción de la Oferta: 6 MILL ***
RBLE. DPTO. COMERCIAL
Se resposabilizará de todas las acciones comerciales de la empresa.
Será el responsable comercial, y sus funciones principales serán vender mediante realidad virtual.
Debe ser un profesional de vender ilusiones, ya que el producto se está construyendo.
*** JUNTO ESTACIÓN *** PARADAS CADA 15 MIN
DIETA PAGADA
No pasa nada si el luego el producto (en este caso, pisos o chalés) no responde a las expectativas, no pasa nada si luego el producto es una bazofia, incluso no pasa nada si al final el producto no existe. El
responsable comercial ya ha cumplido, ya ha vendido
ilusiones mediante
realidad virtual (más claro, el agua) y ya se ha llevado calentitos los seis millones de las antiguas pesetas (espero).
Esta oferta en concreto es para una inmobiliaria, pero se puede aplicar a nuestro campo: cuántos ejemplos conocemos de comerciales que venden humo en cantidades industriales y prometen a los clientes
cualquier cosa con tal de que el cliente firme y ellos hagan su venta y se lleven su comisión. Y cuando digo cualquier cosa quiero decir
literalmente cualquier cosa: el pliego original de condiciones de mi proyecto actual especifica que la aplicación Web que estamos construyendo debe ser capaz de conectarse a dispositivos externos para el tratamiento de la información. Sin especificar si esos
dispositivos externos se refieren a otros servidores, servicios Web, la PSP del hijo del Director General o la lavadora de su señora. Escenario
virtual que puede parecer hilarante, pero que con los pliegos en la mano puede dejar de serlo rápidamente, si el cliente se pone cabezón. Y, por supuesto, el comercial original que firmó estos pliegos ya no está para al menos poder ponerle a parir: él ya vendió en su día las
ilusiones mediante
realidad virtual, el cliente picó y compró y ahora quiere que esa realidad deje de ser virtual, tarea que no corresponde al vendedor de ilusiones sino a los constructores de software. Que, curiosamente, en la mayoría de los casos no suelen llevarse seis millones, ni cinco, ni siquiera cuatro para arreglar los desaguisados que suelen provocar los vendedores de ilusiones.