Wed
Nov
15
2006
Todas las mañanas, cuando entro a trabajar, me encuentro con gente esperando a que los entrevisten para entrar a trabajar en esta
santa casa. Y siempre me pasa lo mismo; me entran unas ganas tremendas de entrar en la sala, mirarlos con ojos desorbitados y exclamar:
"¡¡Huid, insensatos!!", como si fuera Gandalf en Khazad-Dûm.
Me pregunto por qué será.