Thu
Feb
22
2007
La que se ha montado. Resulta que, por si alguno de mis lectores anda despistado y no se ha enterado de nada, un programa informático llamado
Estela, producido por la consultora alemana
Software AG y que tendría que estar en funcionamiento desde Diciembre de 2006, no sólo se encuentra a un 80% de funcionalidad según el Director General de Patrimonio, sino que además lo poco que funciona es incompatible con el resto de sistemas bibliotecarios, es lento y propenso a bloqueos, colapsando las bibliotecas municipales de Madrid. Vamos,
una joya de software.
Personalmente,
me alegro.
Y no es que le tenga especial tirria a Software AG, ni mucho menos al equipo que ha desarrollado la aplicación: personas de las que nadie se acuerda y que deben estar pasándolo fatal. Creedme, lo sé. He vivido situaciones muy similares (aunque por suerte con mucha menos publicidad) y a nada que tengas un mínimo de orgullo profesional momentos como éstos son
muy amargos. Y sin necesidad de que ningún jefe te eche la bronca, ya te abroncas tú solito lo suficiente.
Pero me alegro, repito, a ver si este desastre y muchos más que se producen a diario hacen abrir los ojos a consultoras y clientes sobre una verdad fundamental en el mundo del desarrollo del software patrio:
seguimos un modelo abocado al desastre.
Y la culpa es de
TODOS.