¿El fin de Microsoft?

Published 65 weeks, 5 days ago
Wed Oct 03 2007

Lo estamos viendo día sí y día también en un buen montón de webs especializadas (y no tanto): el futuro está en la Red. Dentro de no muchos años el sistema operativo de todos los ordenadores será una mera excusa para cargar el único software que tendremos instalado localmente: el navegador. Mediante el navegador accederemos a todo el resto de aplicaciones para tratamiento de textos, hojas de cálculo, presentaciones, multimedia y cualquier otro menester.

Liderando la carga de ese bravo y valiente futuro está, claro, Google. A través de su suite ofimática online, abanderada por GoogleDocs, se perfila según muchos medios y analistas como el sustituto natural de Microsoft en el área de las aplicaciones ofimáticas. Las ventajas, dicen, son obvias: no hay que instalar software en el ordenador, podemos acceder a nuestros documentos desde cualquier PC con conexión y podemos incluso compartir documentos para creación colaborativa. Todo ello cierto y ciertamente ventajoso.

El otro enano que le ha salido a Microsoft en todo este circo es OpenOffice, la suite ofimática Open Source. A pesar de no ser una aplicación web y tener que instalarse en los discos duros de cada PC, trabaja con estándares, es de código abierto (y quieren seguir siendo los únicos que lo hacen) y no es maligna. Al igual que con Ubuntu, es de todos conocido que su mera instalación proporciona un +30 de inteligencia y un +20 de carisma al usuario, si se me permite el exabrupto freakie.

Por supuesto, ante tanta competencia muchos de los preclaros analistas se apresuran a anunciar (y van...) el fin de Microsoft, la caída del Imperio del Mal, la llegada de la bien merecida libertad del usuario medio de las garras del maldito monopolio diabólico.

Debo decir que el Gran Satán ha contraatacado poniendo en marcha Office Live, una herramienta online que se propone como complemento del Office instalado: nos permite compartir ficheros entre usuarios y ordenadores, pero no nos permite crearlos desde la Web. Los creadores de opinión se han apresurado a decir que, como de costumbre, Microsoft llega tarde a la innovación, se limita a copiar a todo Cristo y si sigue siendo líder de mercado es porque somos todos unos idiotas esclavizados.

Siendo un humilde picacódigos que jamás llegará a ser ingeniero y por tanto nunca podrá analizar una maldita cosa, no se me pasa por la imaginación llevar la contraria a tantas y tan preclaras mentes. Pero si me voy a permitir opinar, sin conocimiento del tema ni fundamento alguno, pero al fin y al cabo aquí el hosting lo pago yo.

A día de hoy, Google Docs y el resto de aplicaciones ofimáticas online no le llegan ni a la suela de los talones a una suite ofimática instalada en el equipo, ya sea Office u OpenOffice. Si queremos crear un documento simple, con diferentes tamaños y tipos de letras, unas cuantas negritas y algún justificado que otro podemos usar Google Docs, sin problema. En cuanto queramos algo ligeramente más sofisticado, como una combinación de correspondencia, o añadir un encabezado o pie de página al documento, o gráficos, o pegado inteligente de otros componentes de la suite (como una hoja de cálculo incrustada en un documento de texto), o referencias cruzadas, márgenes, orientación de página, correción ortográfica y gramatical, comentarios, protección de documentos, o macros; GDocs se queda espantosamente corto. Y no me hagáis hablar de Google SpreadSheet: comparar eso con Excel es como compararme a mí con David Meca: los dos sabemos nadar, de acuerdo. Pero él llega nadando a Mallorca, y yo necesitaría apoyo logístico de la Sexta Flota para hacerme un largo en una piscina.

En cuanto a la comparación Office y OpenOffice, aquí las cosas están equilibradas. OpenOffice es una suite ofimática excelente. Además de eso, es gratuita; y mucho más fácil de obtener que una versión pirata de MS Office. Además de eso, es de código abierto y tiene detrás a toda una comunidad de programadores reparando cualquier bug a la velocidad de la luz.

Y a pesar de todo, el grueso de los usuarios sigue prefiriendo Microsoft Office. A pesar de que no es gratuita (ni siquiera barata) la suite ofimática del Imperio del Mal tiene, hoy por hoy, más adeptos que las alternativas. A pesar de que para conseguirla la mayoría de los usuarios ha tenido que descargarla e instalarla de forma ilegal, aunque relativamente sencilla. A pesar de que tenerla y usarla (y no digamos ya defenderla) hace que bajen automáticamente tu Inteligencia y tu Carisma. Debe ser que el usuario medio no es freakie.

Si yo fuera Steve Ballmer no me sentiría tan amenazado como pregonan muchos. Si yo fuera Steve Ballmer dejaría que los de siempre sigan opinando lo mismo mientras mi producto es líder. Y si yo fuera Steve Ballmer, me guardaría un as en la manga, por si acaso la competencia se me acerca demasiado: haría una versión de Office con funcionalidad reducida y aún así muy superior a Google Docs, y la regalaría. Free as in beer, porque francamente no creo que al usuario medio le haga falta el código fuente de la aplicación que usa para escribir documentos o llevar la contabilidad de su casa.


En otro orden de cosas, me acabo de enterar que Microsoft va a hacer público el código fuente del .NET Framework. No con una licencia Open Source, sino con la nueva Microsoft Reference License. Estoy deseando saber qué opinan de esto los de siempre.