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Una vez nos hemos quitado de encima las diferencias entre precios y modelos, vamos a entrar en chicha con uno de los más impresionantes puntos a favor del Kindle como lector: el ecosistema Kindle.
Ecosistema
Entendemos por ecosistema Kindle toda la organización que Amazon ha puesto alrededor de su lector, y a su servicio, para facilitar la vida a sus usuarios. Evidentemente, Kindle es el foco en el que Amazon ha dispuesto sus esfuerzos para que sus usuarios accedan a los libros electrónicos. Pero ahora, cuando digo Kindle no me refiero al dispositivo hardware, sino al ecosistema.
Porque se puede usar Kindle sin comprar un Kindle: la aplicación está disponible para su descarga en PC Windows, Mac; y en los SOs de iPhone, Android, Blackberry y Windows Phone 7.
Todas estas aplicaciones software no se diseñaron para sustituir al lector hardware (aunque bien podrían) sino para complementarlo. Gracias a Whispernet y Whispersync, el círculo se cierra y el ecosistema se hace completo.
Whispernet es el nombre que ha dado Amazon a la tecnología 3G que usa para los Kindles. A efectos del usuario, esto significa que un lector con Whispernet (es decir, con 3G) puede funcionar directamente desde que lo sacamos de la caja sin necesidad de usar o tener un ordenador: buscamos, compramos, descargamos directamente desde el Kindle. Además, no necesitamos acceso a un hotspot de Wi-Fi para ello: el 3G es casi tan ubicuo como la cobertura de los móviles.
Pero donde está la verdadera magia del sistema es en Whispersync, la tecnología de Amazon para sincronizar automáticamente nuestras bibliotecas y puntos de lectura entre distintos dispositivos. Al comprar un libro en mi Kindle lo tengo automáticamente disponible para su descarga en cualquiera de las versiones hardware o software que tenga registradas del lector y, gracias a Whispersync, puedo continuar su lectura ininterrumpidamente entre distintos dispositivos. Dejo de leer en la página 35 de un libro en el Kindle (físico) y puedo continuar por esa misma página en la app Kindle de mi iPhone, por ejemplo.
Y como dije en el punto anterior, todo esto sin necesidad de pagar nada, ni elegir ningún operador ni configurar absolutamente nada: sencillamente instalar y funcionar.
Obtener libros
Este ecosistema y su facilidad de uso es lo que confiere a Amazon una enorme ventaja sobre sus competidores. Y de ese esperpento malparido llamado Libranda mejor ni hablamos, que me cabreo. Otro día.
Veamos ahora un poco más en detalle el proceso de comprar un libro por Amazon para después compararlo con el proceso de pasar nuestros propios documentos al lector.
Podemos, como ya hemos dicho, navegar por el catálogo de libros disponibles para Kindle en Amazon desde el mismo dispositivo, bien hojeando las novedades, las sugerencias de Amazon relacionadas con nuestras compras previas (al igual que en su web) o buscando por palabras clave. Una vez localizado el libro que queremos, podemos elegir bajas una muestra del mismo o directamente comprarlo. En ambos casos recibiremos lo seleccionado en nuestro dispositivo generalmente en menos de un minuto o podremos empezar a leer. Si hemos realizado la compra desde un navegador “normal” en un ordenador el proceso es exactamente el mismo, con la salvedad de que tendremos que conectar la red Whispernet en el Kindle para recibir todas las descargas que tengamos pendientes. Amazon carga nuestras compras directamente a la tarjeta de crédito o débito que tengamos consignada como medio de pago en nuestra cuenta, y nos identifica porque al comprar el Kindle lo hemos registrado con nuestra cuenta de cliente, por tanto reconoce automáticamente quiénes somos y dónde debe realizar los cobros. Desde el Kindle no tenemos que introducir ninguna contraseña ni validarnos para nada.
Por cierto, permitidme que comparta con vosotros un pequeño truco: buscando en Kindle por los términos “spanish edition” nos aparecen 10.414 títulos disponibles en nuestro idioma en el catálogo de Amazon.
Pero claro, no sólo de libros comprados en Amazon vive el hombre. Podemos pasar documentos propios al Kindle sin tener que comprarlos a Amazon. Documentos propios, libros electrónicos comprados en otras librerías online o descargados del Proyecto Gutenberg, páginas web guardadas en modo texto para leer con más calma, y sí, también, libros de dudosa procedencia. A pesar de que los libros comprados en Amazon tienen DRM y un formato exclusivo de Amazon (AZW, en realidad un MOBI con algunos cambios en la estructura interna), el lector es compatible con bastantes más formatos con la única y clamorosa excepción del EPUB.
Pasar los documentos al lector es bien sencillo: conectándolo al ordenador mediante USB y pasando los ficheros como si fuera un disco duro externo, sin necesidad de engorros estilo iTunes, sincronías ni demás pavadas. También podemos hacer que Amazon nos lo envíe por correo a la cuenta de nuestro lector. Aquí tenéis una página (en inglés) que detalla todas las opciones disponibles.
Y también podemos usar Calibre. Es una aplicación gratuita desarrollada por Kovid Goyal que merece una entrada aparte. De momento baste decir que, entre otras muchas cosas, nos permite organizar nuestra biblioteca local en el ordenador, convertir libros a varios formatos y copiar libros desde nuestro eReader al ordenador y viceversa. Tiene soporte nativo para el Kindle y funciona como una maravilla. Si descargas libros de internet te encontrarás con el formato ePUB más de una vez, que es incompatible con el Kindle. Lo cargas en Calibre, lo conviertes a MOBI, lo pasas al Kindle y a disfrutar. Eso sí, hay que tener en cuenta que todas las ventajas antes mencionadas en el ecosistema se pierden en los documentos cargados en el lector que no pertenecen al catálogo de Amazon y no han sido adquiridos allí.